En el reino de las cremoladas

TROIKA CURICH. SU NOMBRE SIGNIFICA TRES EN RUSO, PERO ELLA ES LA OCTAVA DE NUEVE HERMANOS Y LA RESPONSABLE DE LA FAMOSA CREMOLADERÍA CUYA RECETA DEL ÉXITO FUE CREADA POR UN CROATA.

¿De dónde son originarias las cremoladas?

Mi padre era croata y en Europa, más precisamente en Italia, donde están los reyes de los helados, hay algo parecido a la cremolada. Pero él creó su propia receta, un poco por la necesidad, que es la madre de la innovación. Todo se prestaba: el clima cálido (vivían en Tumbes), frutas en cantidad y de buena calidad. En el calor, lo que necesitas es un golpe de frío y eso te lo da una cremolada.

¿Así nació la cremoladería?

Nosotros tuvimos un restaurante en Tumbes desde el año 41, pero cerró en el 99, después de las lluvias de El Niño. El restaurante se llamaba Curich y tenía mucha tradición. Las cremoladas son bebidas muy populares en el norte y nuestro restaurante también era cremoladería y bar. Vendíamos chupetes, helados, todo. Quedaba en la Plaza de Armas y la gente decía: "Si no fuiste al Curich, no has conocido Tumbes". Ahí cayó de todo: desde el presidente de la República hasta la puta del pueblo.

¿Y en Lima, quiénes han caído?

Jaime Bayly, que nos menciona en uno de sus libros. No dice "cremoladas Curich", pero sugiere que somos nosotros. También han venido Güido Lombardi, Gisela Valcárcel, que antes venía más, Uribe, 'Chemo' y otros futbolistas. Hace poco vinieron unos gringos por unas exposiciones de aviones y el local parecía un cine, pues las colas llegaban hasta la calle. Y antes teníamos un local en Barranco por donde pasaron Paco de Lucía y Joaquín Sabina.

¿Cómo dan el salto de Tumbes a Lima?

En los años 70 vinimos a Lima y mi hermano le dijo a mi papá para abrir una heladería acá. Nuestros helados eran muy buenos, pero caros, y no pegaron. Entonces dijimos: "Hagamos cremoladas" y rayamos. Teníamos el local donde estamos ahora y el de al lado, donde había restaurante y piano bar. Mi hermano se dedicó a otro rubro y tuvimos que cerrar el negocio. Pero yo lo volví a abrir, porque ya teníamos un público ganado que venía y se encontraba con la puerta cerrada. Nos tocaban el timbre y nos pedían cremoladas. Así que puse mi cartelito y no necesité más propaganda. Comenzó a llegar gente que aquí en el local llamaba por su celular y decía: "¡Oye, abrió el Curich! ¿Qué sabor quieres que te lleve?". Así se fueron pasando la voz.

¿Se puede hacer cremolada de cualquier fruta?

De casi todas. Hace tiempo estamos tratando con la chirimoya, pero todavía no lo logramos. Hay frutas difíciles como el mango ciruelo, la guanábana, la lúcuma. Pero trabajar con frutas es simpático, porque siempre estás perfumada. Si vienes en época de producción, toda la cuadra huele a fruta. El pechiche (una fruta del norte), por ejemplo, es escandaloso, pues perfuma toda la cuadra.

¿Y por qué la cremolada de vainilla no es blanca?

Porque solo hay dos cremoladas que las hacemos con esencia: la de vainilla y la de coco. La vainilla es problemática, pues tienes que conseguir la vaina, luego procesarla y por eso todo el mundo trabaja con esencia.

¿Cuántos sabores tienen?

En verano, 52.

¿Por qué las paredes del local están decoradas con graffiti?

Vi en la televisión al grupo de graffiteros El Codo y su trabajo me encantó, porque son chicos muy tromes. Les di de comer cremolada por una semana para que se inspiraran (se ríe) y los indexllevé al mercado de Surquillo para que conocieran las frutas. Y así salió el mural, pero la pared no les alcanzó para poner todas las frutas que usamos.

¿Quién va a seguir con la tradición de las cremoladas?

Mi hija está interesada. Ella tiene 14 años y me dice: "Si tenemos este producto tan lindo y rico, a lo mejor voy a seguir una carrera de negocios para crecer". Y quiere irse a estudiar a Brasil, ella ya se imagina haciendo las cremoladas allá.

Sepa más

4 La palabra cremolada tiene que ver con el origen de esta bebida: es una crema helada.
4 En la selva a los 'chups' les dicen 'curichis', una denominación que deriva de los helados Curich.
4 Troika calcula que en un domingo de verano se puede vender hasta mil cremoladas.
4 El local del Curich está en Jr. Bolognesi 755, Miraflores. Sus productos también se venden en La Confitería (San Isidro) y en el Regatas de San Antonio.