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DULCEMENTE REFRESCANTE


 

El verano se resiste a dejarnos, así como el deseo de degustar una cremolada. Por eso, muchas personas siguen yendo fielmente a un simpático local que está a pocos metros del malecón de Miraflores, en donde sacian su sed y endulzan sus paladares.

“Aquí van a poder escoger entre 50 sabores”, comenta Troika Curich, la dueña de la cremoladería que lleva de nombre su apellido. Desde el 2002 se hace cargo del negocio que inició su hermano Tony en 1979, en el mismo lugar, el amplio garaje de su casa.

“Mi padre, quien dejó Croacia para venir al Perú tras la Primera Guerra Mundial, fue quien nos enseñó a preparar las cremoladas. Cuando mi hermanos cerró l a tienda en el 2000, los clientes protestaron, así que yo tuve que reinaugurar el negocio”.

En verano venden unas 4,000 cremoladas a la semana que cuestan entre S/. 4 a S/. 6.50 según el tamaño del envase. Sus clientes no solo piden los tradicionales sabores, como lúcuma, mango, guanábana, maracuyá o fresa, sino también aguaje, camu camu, ungurahui y sanqui, frutas de la selva y sierra peruana.

“Me encanta atender a las personas, pues de esa manera me hago amiga de cada una de ellas. Güido Lombardi, Claudia Cisneros, Julio César Uribe y Ricky Tosso suelen venir continuamente, y Jaime Bayly nos mencionó en uno de sus libros.” Troika señala que una de las cosas que más les gusta a sus “caseritos” es el enorme graffiti de frutas que decora su local, por el cual US $700 a un grupo de expertos artistas cuando estaba haciendo todos los preparativos para el relanzamiento.

En el balneario de Asia también pudieron probar las cremoladas Curich en esta temporada veraniega, donde abrieron un local. Vendieron a la semana más de 1,000 incluyendo los sabores de algarrobina y pisco sour. Qué más se puede pedir.

Referencias:

AGENDA PERSONAL

Abril del 2009

Gestión

¡Sí se puede!